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Todos saben a lo que me dedico, soy maestro en una preparatoria; todos saben lo que estudié, filosofia y enseñanza del inglés. Hace unas semanas se nos pidió en la escuela en que doy clases, que vieramos tres películas de una lista de cinco, y que analizáramos el tipo de maestro que en esas historias es el personaje principal, sus actos y las consecuencias de estos. Las películas en cuestión fueron Mona Lisa Smile de Mike Newell (sí esa, la de Julia Roberts), Dead Poets Society de Peter Wier y Les Choristes de Christophe Barratier (la de los chavitos problema que monatn un coro en su escuela).

Aún me sigo preguntando cuál fue el motivo de esta “tarea” para los maestros (además de la obviedad de ponernos a hacer algo que tenga que ver con la escuela aún en periodo de vacaciones de verano) pues aunque de entrada las tres películas pueden parecer muy inspiradoras ya que presentan una figura de educador con motivaciones sensibles, un acercamiento humano y amistoso con sus alumnos y una constante preocupación por que ellos sean quienes decidan su futuro y por motivarlos a tomar cada momento como el más valioso de su existencia, esconden un fundamento moralista en el que siempre es esa figura la que sufre las consecuencias de ser subversivo y actuar de manera subversiva respecto de su entorno social y laboral. Julia Roberts, Robbin Williams y Gérard Jugnot se quedan sin chamba, son señalados por la sociedad como pervertidores de la consciencia de sus alumnos y alborotadores. Mi pregunta es, acaso es un modo de decirnos lo que no debemos hacer y cómo tenemos que apegarnos a las normas educativas de nuestro tiempo, nuestra sociedad y nuestra escuela?

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