La lucha entre el mundo capitalista y el comunista se sucedió incansablemente ea lo largo de todo el siglo XX. De manera velada (a veces no tanto) cada una de las potencias entonces reprsentativas de dichos modelos político-económicos se dieron a la incansable tarea de influir en el pensamiento, la economía, la milicia, el arte, la cultura y por supuesto, la política para establecerse como la máxima fuerza en el globo.

La guerra fria, como su nombre lo dice, nunca derivó en una guerra en tanto que conflicto armado, lo cual bien hubiera terminado siendo una guerra mundíal más, pues los aliados a cada una de las partes eran muchos, y los intereses involucrados, infinitos. Pero como es de suponerse, como de hecho sucede con toda guerra, el mundo cambió sustancialmente para volverse lo que conocemos hoy. Los viajes al espacio, el desarrollo de las primeras computadoras, así como expresiones artísticas como el cubismo y el diseño de la Bauhaus se dieron en el contexto de la guerra fria y dieron el pie para que nuestro presente tuviera lugar.

La expresión de todo lo anterior quedó plasmada en el arte, el diseño y la tecnología, todo lo cual está en una muestra en el museo Victoria & Albert de Londres (www.guardian.co.uk/artanddesign/video/2008/oct/09/cold-war-modern-design). La relevancia de esta exposición es que además de reunir las imágenes y objetos más representativos de todas esas décadas, también arroja una luz sobre cómo hasta los peores eventos de la humanidad traen consecuencias positivas para el futuro de la cultura. Pregúntenle a Stanley Kubrick si no…

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