El dilema ético de la semana es el siguiente: Miles de personas han muerto en Haití a causa del terremoto ocurrido hace quince días y como parte de las labores humanitarias el gobierno holandés aceleró el proceso de adopción de alrededor de cien niños haitianos por parte de parejas holandesas. Claramente el futuro de esos niños ha cambiado radicalmente para esos niños. La vida que se les brindará en Holanda es definitivamente mejor a la que podían acceder en su país donde, a lo mucho llegaría a la edad adulta en condiciones sociales ínfimas. Por otro lado está la cuestión de si los padres de todos esos infantes de verdad están muertos o si sólo han desaparecido.

¿Es correcto haber adoptado a esos niños? ¿Vale más el futuro que se les pueda brindar que el hecho de llevarlos a otro país de manera aparentemente legal? No quiero dar respuesta a el dilema, eso le corresponde a quien lea este post, sino sólo enfatizar que las cosas no siempre son tan fáciles y color de rosa como aparentan.
Advertisements